top of page

¿Quién está formando nuestra conciencia y manera de pensar?

Por: Dagoberto Quiroga Collazos


Desde que el ser humano comenzó a vivir en sociedad, una de las preguntas más importantes ha sido cómo se forma su manera de pensar.


Durante siglos creímos que esa respuesta era sencilla. Pensábamos que cada persona construía libremente sus propias ideas, que nuestra forma de ver el mundo nacía en la familia, en la escuela, en los libros, en las personas con quienes convivíamos en los amigos, en el trabajo y en la experiencia.


Sin embargo, poco a poco estamos comprendiendo que nuestra forma de ver el mundo no nace únicamente de la razón. También está profundamente moldeada por la cultura heredada, por la posición que ocupamos en la sociedad, el entorno en el que vivimos, los medios de comunicación, la publicidad, las relaciones sociales, la educación que recibimos, por los deseos que desarrollamos, por los mensajes que, muchas veces sin advertirlo, moldean nuestra percepción de la realidad, muchas veces sin ser plenamente conscientes de ello.


Ahora comenzamos a descubrir que un nuevo actor participa silenciosamente en ese proceso, no tiene rostro, no pertenece a ninguna nación. No vota, pero conversa todos los días con millones de personas y aprende de cada una de ellas.


Ese nuevo actor es la inteligencia artificial, que a través de los algoritmos nos acompaña todos los días. La cuestión ya no es si cambiarán nuestras vidas; eso ya está ocurriendo. La verdadera cuestión es si también están empezando a participar en la formación de nuestra conciencia humana.


Hoy esa historia entra en una nueva etapa. Por primera vez, el entorno que participa en la formación de nuestra conciencia ya no está compuesto únicamente por personas e instituciones. A él se han incorporado algoritmos e inteligencias artificiales que seleccionan la información que recibimos, organizan nuestras conversaciones, anticipan nuestros intereses y aprenden continuamente de nuestros comportamientos.


La gran pregunta de nuestro tiempo ya no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial. La pregunta verdaderamente decisiva es qué puede estar haciendo con nosotros.


Hoy esa historia parece estar entrando en una nueva etapa.


Por primera vez, junto a las personas y a las instituciones, aparecen algoritmos e inteligencias artificiales que seleccionan buena parte de la información que recibimos, nos sugieren qué leer, qué ver, con quién conversar, qué comprar y, en ocasiones, hasta cómo interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor.


Este artículo no pretende responder desde el temor ni desde el entusiasmo tecnológico. Solo busca propiciar una reflexión sobre si estamos entrando en una nueva etapa en la formación de la conciencia humana y cuáles podrían ser sus consecuencias para la libertad, la democracia y la condición misma del ciudadano en el siglo XXI.


No se trata de preguntarnos si la inteligencia artificial es buena o mala. Tampoco de caer en el entusiasmo o en el miedo que suele acompañar toda gran innovación tecnológica.


La pregunta es otra. Si durante siglos hemos intentado comprender cómo se forma la conciencia humana, ¿qué ocurrirá cuando una parte creciente de ese proceso esté acompañada por inteligencias artificiales capaces de aprender de nosotros e influir, de manera personalizada, en aquello que vemos, pensamos, admiramos y deseamos?


Tal vez esta sea una de las preguntas más importantes de nuestro tiempo. Para responder es necesario recorrer un camino de reflexión sobre la libertad, la democracia y el ser humano en la era de la inteligencia artificial. ¿Quién está formando nuestra manera de pensar?


Porque la democracia nació sobre un supuesto elemental, las decisiones políticas eran el resultado cuando los ciudadanos deliberaban, discutían, se persuadían unos a otros y, finalmente, votaban. Las herramientas utilizadas eran la plaza pública, la imprenta, el periódico, la radio, la televisión o las redes sociales, pero el sujeto de la persuasión seguía siendo una persona. Las masas podían ser conducidas mediante símbolos, emociones y liderazgos carismáticos


La inteligencia artificial inaugura una etapa en la que millones de ciudadanos podrían deliberar cotidianamente con algoritmos que pueden haber empezado a disputar el voto.


Ese cambio es probablemente tan profundo como lo fue la aparición de la televisión en el siglo XX o de las redes sociales a comienzos del XXI.

Comentarios


logo centro pensamiento colombia humana.png
NIT 901451431
centropensamientoch@gmail.com
Política de privacidad
facebook cpch.png
gorjeo.png
instagram cpch.png

© 2021 Centro de Pensamiento Colombia Humana

bottom of page